Para Recordar

“Buscadme y viviréis”

MI HISTORIA Y MI DIARIO....

¿Por qué publicar mi vida? Emociones, sensaciones y vivencias tan intimas? ¿Por qué exponerme así ?

PORQUE  HE CONOCIDO A UN DIOS CERCANO, AMABLE Y AMOROSO y no puedo callar...

PORQUE LA VERDAD ESTÁ AL ALCANCE DE TODOS y "todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abre..." (Mateo 7;7)

 
EL PAN DE CADA DIA Imprimir E-mail

AGOSTO 19 DE 2016 - UNA HISTORIA DE ZOMBIS

La primera lectura de hoy parece sacada de la TV,  y es que Dios le muestra al profeta Ezequiel una visión  espeluznante: un valle lleno de huesos secos que luego cobran vida… “Hubo un estremecimiento, y los huesos se juntaron unos con otros. Miré y vi que estaban recubiertos de nervios, la carne salía y la piel se extendía por encima, pero no había espíritu en ellos.” Luego se van levantando cuando Dios sopla sobre ellos su Espíritu. 

The Walking Dead no está alejada de la realidad, dijo el sacerdote, porque mientras que muchos se han entregado a las adicciones y a sus debilidades -volvièndose apenas dignos de compasiòn-,  los otros, faltos de humanidad,  se aprovechan de esto para lucrarse y ganar poder.

Dios está a la espera, tendiendo la mano hacia a  esos muertos vivientes:  “Os rociaré con agua pura y quedareis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificare. Y os daré un corazón nuevo…” “Infundiré mi Espíritu en vosotros y viviréis”… “Buscadme y viviréis”.

https://www.youtube.com/watch?v=B9tl5rMdxAU

 
DIARIO 2016 Imprimir E-mail

AGOSTO 9 DE 2016

Con frecuencia, cuando mis hijos me piden algún favor “especial”, como ir a comprar algún material escolar o algo así, yo me enojo, les digo que estoy muy cansada y enumero todas las labores que durante el día he hecho: cocinar, lavar, planchar, barrer, trapear… y me parece -con toda justicia- que cumplí con lo que me correspondía y no tengo porqué alcahuetear su pereza; anoche lo hice cuando Daniel me pidió ayuda para imprimir una tarea.

Esta mañana ante el Santísimo le pedía al Señor que me diera aliento para hacer todo el oficio pendiente y entendí que el Señor me lo daría, pero también entendí que después de hacerlo todo, le diera la Gloria a Él, en lugar de quejarme; porque Dios da la fuerza y los medios para trabajar y aun así nos transfiere el mérito… el cual es mayor si en vez de quejas le damos gracias. Y recordé la cita del Evangelio:

 Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, deben decir: “Somos siervos inútiles; no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber.”

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LA HISTORIA DE LIZZY Imprimir E-mail

lizzy1Esta historia de mi vida es muy hermosa pero no la habia publicado aquí ya que fue un regalo especial del Señor para los primeros usuarios registrados en  la página.  Ahora quiero  compartirla con todos.

A finales del 2010, después de ver una  pelicula  sobre la vida de un esforzado y triste misionero, me sentí  agobiada por la cantidad de niños que nacen y crecen en condiciones de miseria y en medio del pecado, y le decía al Señor que ningún esfuerzo era suficiente para aliviar tanto sufrimiento. Le preguntaba si no preferia tener a sus pequeños con Él,  en lugar de verlos sufrir.  Así empezó la historia de Lizzy.

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¡AY, AMOR! QUE DESPIERTA LAS PIEDRAS… Imprimir E-mail

http://www.youtube.com/watch?v=_WzEGnaG7ck

En la madrugada del pasado 17 de enero(2012) tuve un sueño de esos cuya sensación es tan fuerte y palpable que me dura por días… aún me deleito con solo recordar el instante de amor.

Fueron dos escenas: primero llegué de la calle y encontré acomodado en el sofá de la sala a un hombre joven, muy bello, a quien identifiqué y saludé como mi párroco, aunque físicamente no tenían nada en común. El se incorporó como para irse y me dio un beso, y en ese instante sentí el inmenso amor de Dios; lo que varias veces he descrito como una embriaguez de paz y felicidad, tan plena, que nada importa en este mundo. Le suplicaba que no se fuera, que se quedara, cuando apareció la otra escena: yo, arrodillada frente a un sagrario con un horroroso sentimiento de haber pecado gravemente; vacío, soledad y total ausencia de Dios; lloraba y gritaba: “¡noooo, no, no!,” mientras soplaba el viento frente a mí.

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