Para Recordar

Nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo mismo.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

EL PAN DE CADA DIA Imprimir E-mail

SEPTIEMBRE 12 DE 2014

En el evangelio del próximo domingo Jesús le advierte a sus discípulos que seguirle a Él significa optar por un camino de renuncias:  “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”.

 Nada que ver con los sacerdotes que se han entregado a sus pasiones a tal punto de hacerle daño a los más inocentes sin ningún miramiento.  Yo creo que estos nunca conocieron a nuestro Señor y mucho menos lo amaron…tal vez  a ellos se refiere  1 Juan 2,18:

“Ustedes han oído que viene el Anticristo; pues bien, ahora han aparecido muchos anticristos. Por eso sabemos que es la hora última.  Ellos salieron de entre nosotros; pero en realidad no eran de los nuestros, porque si lo hubieran sido se habrían quedado con nosotros”.

Y antes dice: “No amen al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no ama al Padre; porque nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo mismo. Y esto es lo que el mundo ofrece: los malos deseos de la naturaleza humana, el deseo de poseer lo que agrada a los ojos y el orgullo de las riquezas.  Pero el mundo se va acabando, con todos sus malos deseos; en cambio, el que hace la voluntad de Dios vive para siempre”.

Lo cierto es que la Iglesia está siendo sacudida por la podredumbre que ha salido a la luz; pero no es por un puñado de hombres viles que se reconocieron y se unieron  para hacer el mal…es gracias  al “príncipe de este mundo” que trabaja a través de sus aliados en el poder.

Ahora más que nunca hay que aferrarse a Dios y defender a la iglesia: por los miles de sacerdotes que son buenos y sacrificados, por los consagrados, los misioneros y todos los fieles que tratamos de obedecer a Dios; no podemos retraernos y aislarnos porque  seremos una presa más fácil para  el enemigo; él busca  destruir nuestros hogares, nuestros seres queridos, nuestra vida.

 

(Los articulos anteriores se encuentran en HOY EN LA SANTA MISA)