Para Recordar

Yo me acuesto tranquilo y me duermo enseguida,  pues tú, Señor, me haces vivir confiado.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

DIARIO 2018 Imprimir E-mail

ABRIL 9 DE 2018

Aunque desde hace años yo soy consciente de que toda obra buena que hacemos es inspiración de Dios, últimamente he notado cómo Él, no solo inspira, sino que “acomoda” todas las cosas para llevar a feliz término lo que quiere hacer y le he dicho varias veces: ¡WOW como me haces quedar bien! que buen “asesor de imagen” eres; además, lo haces todo y me transfieres el mérito. Solo hay que ser dócil, disponerse...pero ¡ojo!: Él no obliga.

El evangelio de hoy apunta a esto y al centro de todas las cosas: la finalidad del ser humano, la felicidad trascendente, la paz, lo que Jesús quería enseñar, lo que María ejemplariza:

Aquí estoy Señor para hacer Tu Voluntad

 

ABRIL 1 DE 2018

Al hacer el cierre contable del pasado mes de marzo mi esposo notó que éste ha sido el mejor mes en ventas -en los 17 años que tiene la empresa- a pesar del enorme robo de que fue objeto y nos parece algo asombroso; recordamos entonces el Salmo 23: “preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos”, nos alegramos y dimos gracias a Dios.

MARZO 28 DE 2018

Anoche mi párroco organizó una cena judía que disfruté mucho. Primero por ser un acto de alabanza y gratitud hacia el Padre Celestial, y estos son sentimientos que vengo afianzando desde hace meses, como he comentado aquí. Segundo, porque el sentirse liberado de la esclavitud es conocido para mí y no dudo de que lo sea para todo aquel que tiene un verdadero encuentro con Dios. Tercero porque trasladé a mi propia existencia, no solo el momento de la liberación, sino el éxodo; recordé que el aceptar a Dios fue apenas el comienzo de un camino salpicado de dolores y victorias, de miedos y actos de fe; y tomé conciencia de que este camino solo acabará cuando alcance la tierra prometida -que seguro no se encuentra en este plano mortal-.

En últimas, me sentía unida al pueblo judío: alegre y con el ánimo de seguir caminando, segura de tener como Padre al único Dios, poderoso y terrible, pero también misericordioso, “nuestra ayuda y nuestro escudo”.

MARZO 23 DE 2018

Hablé sinceramente con mi párroco sobre el amor que me invade al distribuir la Santa Comunión -no siempre-, sobre mis nervios y mis vergüenzas y fue muy amable y natural. Quedé  tranquila.

MARZO 17 DE 2018

Hoy llegaron más fieles a la misa y empecé a sentir nervios por la distribución de la Santa Comunión; le pedí al Señor que me mostrara si es que no debo estar ahí…me preocupa que el sacerdote me regañe por lenta como me sucedió hace años… me asusta esa “embriaguez” delante de todos…. Y pensé: si no se acercan a mi sino mis amigas, es una señal de que debo renunciar a esta tarea, pero resultó que si se acercaron bastantitos y hasta se me acabaron las Hostias y me tocó ir a pedirle al sacerdote y sentí vergüenza.

MARZO 15 DE 2018

Esta semana le robaron a mi esposo el camión cargado y listo para hacer su ruta de entregas; días después apareció saqueado y la policía asegura que ya tiene pistas y que hay participación de uno o mas de los empleados. Esto es angustioso y le he pedido mucho al Señor por la protección de mi esposo pero también por los culpables y sus familias ¿qué será de una esposa y sus pequeños hijos si se llevan a la cárcel al hombre que les provee?...

En medio de esta preocupación me han enviado un hermoso mensaje sobre el Salmo 91, “Mi familia está protegida porque habito al abrigo del Altísimo”.

FEBRERO 18 DE 2018

Anoche le di la Santa Comunión a algunas personas -casi nunca es necesario que ayude, porque van pocos fieles a la misa o porque hay otros ministros-, sentí mucho amor por ellos y de parte de ellos, así que llegué a la casa embriagada.

FEBRERO 17 DE 2018

Hace días se me ocurrió -el Señor me inspiró - una actividad para el Viernes Santo, con el fin de que la gente saque provecho de la Pasión y Muerte del Señor; se trata de poner una imagen del Señor con la cruz (como la que yo vi en oración en abril 8 de 2016) con el letrero “entrégame todos tus males, añade tus cargas a mi cruz” e invitar a los fieles a entregar sus pecados y problemas mientras clavan un alfiler en la imagen, a cambio darles una capsula (de las que se usan para medicamentos) con el siguiente mensaje de Jeremías 33,6: “he aquí que yo les aporto su alivio y su medicina. Los curaré y les descubriré una corona de paz y seguridad”.

Enseguida compré por internet un paquete de capsulas vacías, de color rojo -como la sangre de nuestro Señor- para la actividad, que mi párroco aprobó.

Luego, estaba planchando y puse el canal EWTN, en donde se transmitía la Santa Misa y entendí al momento de la consagración que el Señor me pedía acercarle las capsulas al altar para bendecirlas; entendí que Él va a obrar a través de ellas y me pidió sacrificios por esto.

FEBRERO 14 DE 2018

Para hoy me ofrecí a ayudar a imponer la ceniza de 4 a 5pm, y estaba emocionada por vivir este momento sublime con las personitas como el año pasado; sin embargo, primero un diácono hizo unas lecturas y una reflexión, y luego él se paró en el centro del templo con un recipiente de ceniza y la fila se formó allí, así que solo unos cuantos se acercaron a mí. El Señor se manifestó, sin duda, porque ellos se conmovían profundamente y nuestros ojos se encontraban llenos de amor. Sentí que me quedó faltando…

ENERO 26 DE 2018

Puesto que mi mamá volvió a vivir a la finca, esta semana regresé a  la parroquia para colaborar en las Eucaristías y para llevar la Santa Comunión a los enfermos,  después de dos meses de ausencia. Ayer, mientras rezábamos el rosario, le pedí a la Santísima Virgen que me ayudara a identificar mis pecados para confesarme… enseguida llegó a mi mente la palabra REBELDIA y sentí que recorrió mi cuerpo.  Entendí que mi rabia y mi vacío interior durante la enfermedad de mi mamá eran simplemente el rechazo a la Voluntad de Dios; el  no buscar momentos de adoración e intimidad con el Señor eran mi voz de protesta;  Pero claro que  el Señor no  estaba bravo, estaba feliz de verme sirviendo de nuevo en el templo y me recordó que sus llamados son inmutables; que sus planes no son mis planes, que no soy yo sino Él  quien toca corazones y obra milagros… y me animé.