Para Recordar

Nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo mismo.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

EL SANTISIMO SACRAMENTO Imprimir E-mail

El  Santísimo Sacramento es la hostia consagrada durante la Santa Misa…una hostia convertida en Jesús mismo, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.  Acabada la  Misa queda una reserva en el Sagrario  para llevarla a los enfermos y para los momentos de adoración.  También se "expone" la hostia en una custodia, ya sea  en el templo o  en pequeñas capillas creadas especialmente para hacer oración,  contemplación o  adoración al Señor.

En el evangelio de San Marcos se lee que muchos enfermos quedaban curados con solo tocar los flecos del manto de Jesús…¡¡los flecos de Su manto!!  Ahora tenemos la oportunidad de recibirlo en la boca, en la comunión,  y dudamos de que nos pueda sanar, de que nos pueda liberar, de que nos pueda ayudar.

El evangelio de San Lucas por su parte, da cuenta de un hombre que tuvo que adelantarse a la multitud  y subirse a un árbol para poder ver a Jesús; ahora nosotros lo tenemos siempre presente en los sagrarios, preso y solitario por amor,  y no lo visitamos.

Si nos dieran la oportunidad de entrevistarnos  con un gerente de una gran empresa, con el Presidente o el Alcalde, con algún personaje famoso y rico, ¿no nos pondríamos el mejor traje y estaríamos puntuales en la cita, esperando recibir algo de él? ¿Tomarnos una foto? ¿Por lo menos verlo de cerca?  Seguramente que sí. Sin embargo desaprovechamos la oportunidad de  nuestra vida, la oportunidad de estar a unos pocos pasos de nuestro Dios, de demostrarle un poco de gratitud y de confianza y de recibir por añadidura todo lo que necesitamos,  y más:

“Haz de Yahvé tus delicias y te dará lo que tu corazón desea.

Encomienda a Yhavé tus caminos, confía en Él y Él obrara,

Y hará salir como la luz tu justicia, y tu derecho como el mediodía…”

 

El  padre Miguel Pacheco ha publicado un folleto sobre la Eucaristía y la adoración al Santísimo Sacramento.  Publicaré aquí algunos apartes.

 

 

Para los católicos Cristo Eucaristía es el corazón de nuestra fe… La Eucaristía en consecuencia es para nosotros no solamente la que celebramos, la que comemos por mandato suyo, es también a quien adoramos, la que encontramos como presencia silenciosa pero eficaz en todos los sagrarios del mundo, es allí,  como en el monte Tabor, donde podemos ver al Señor, oírlo y sentir su amigable compañía. Un signo visible que acompaña Su presencia  es la luz al pie de cada sagrario…El es la luz que ilumina y el fuero de amor perenne que siempre nos espera.

 

En la Eucaristía el hijo de Dios viene a nuestro encuentro y desea unirse a nosotros; la adoración eucarística no es sino la continuación obvia de la celebración eucarística, la cual es en sí misma el acto más grande de adoración de la iglesia.

Cómo recibir a Jesucristo en la Eucaristía sin reconocerlo, sin identificarlo como Dios? Y como creer que es Dios sin adorarlo?... Un creyente en la Eucaristía que asegura momentos de intimidad a solas con Cristo ante el sagrario, desea celebrar y de hecho celebrará con más fervor la misa… Además,  este acto personal de encuentro con el Señor nos permite ejercitar nuestra capacidad de interceder por las familias, por la ciudad, por la parroquia, la iglesia, el país y el mundo.

… Sin el cultivo de una  espiritualidad eucarística, en la práctica la liturgia se reduce a un “ritualismo”, en consecuencia se vuelve vana, rutinaria y sosa la gracia que brota de la celebración….Por tanto es necesario cuidar que: a la Eucaristía celebrada debe seguir Eucaristía vivida, es decir pasar del misterio creído a la vida renovada.

…En la Eucaristía Jesús no nos da “algo” sino a sí mismo; ofrece su cuerpo y derrama su sangre. De esta manera El se manifiesta como el Pan de Vida que el Padre Eterno da a los hombres. Esta es la razón fundamental por la cual la iglesia con obediencia fiel, acoge, celebra y adora este don.

 

A pesar de la falta de fe de nuestro tiempo,  es increíble ver la cantidad de templos y de misas  que  se celebran un domingo en la ciudad –gracias a Dios-; También hay bastantes capillas en las que se expone permanentemente el Santísimo Sacramento y allí está Dios: por encima de las dudas o de la total falta de fe; para santos y pecadores; para recibir alabanzas, tristezas o quejas; para consolar, fortalecer, inspirar, sanar y transformar corazones…Basta buscar la más cercana, preparar el mejor vestido y disponerse al encuentro más importante y provechoso que podemos tener en la vida.

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