Para Recordar

Yo me acuesto tranquilo y me duermo enseguida,  pues tú, Señor, me haces vivir confiado.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

AMORIS LAETITIA - La alegría del amor
CAPITULO QUINTO Imprimir E-mail

AMOR QUE SE VUELVE FECUNDO

Acoger una nueva vida

El amor siempre da vida. El don de un nuevo hijo, que el Señor confía a papá y mamá, comienza con la acogida, prosigue con la custodia a lo largo de la vida terrena y tiene como destino final el gozo de la vida eterna.

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CAPITULO SEXTO Imprimir E-mail

ALGUNAS PERSPECTIVAS PASTORALES

Se presentan aquí “algunos de los grandes desafíos pastorales”  para las comunidades eclesiales, quienes “deberán elaborar propuestas más prácticas y eficaces” según sus necesidades.

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CAPITULO SEPTIMO Imprimir E-mail

FORTALECER LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

¿Dónde están los hijos?

Los papas deben saber a quiénes  entregan sus hijos para que los guíen en su tiempo libre.. Siempre hace falta una vigilancia. Los padres deben orientar y prevenir a los niños y adolescentes para que sepan enfrentar situaciones donde pueda haber riesgos, por ejemplo, de agresiones, de abuso o de drogadicción.

Pero no buscar dominar su espacio, de ese modo no se le  preparará ante los desafíos. Lo que interesa sobre todo es generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad para que sepan actuar en circunstancias difíciles. Entonces la gran cuestión no es dónde está el hijo físicamente,  sino en un sentido existencial desde el punto de vista de  su proyecto de vida. Sabemos dónde está y, sobre todo, ¿queremos saberlo?.

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CAPITULO OCTAVO Imprimir E-mail

ACOMPAÑAR, DISCERNIR E INTEGRAR LA FRAGILIDAD

Aunque la Iglesia entiende que toda ruptura del vínculo matrimonial «va contra la voluntad de Dios, también es consciente de la fragilidad de muchos de sus hijos» y debe acompañarlos “con atención y cuidado”, dándoles de nuevo confianza y esperanza.

“El matrimonio cristiano, se realiza plenamente en la unión entre un varón y una mujer, que se donan recíprocamente en un amor exclusivo y en libre fidelidad, se pertenecen hasta la muerte y se abren a la comunicación de la vida…”.  Otras formas de unión contradicen radicalmente este ideal, pero algunas lo realizan al menos de modo parcial y análogo; ”La Iglesia no deja de valorar los elementos constructivos en aquellas situaciones que todavía no corresponden o ya no corresponden a su enseñanza sobre el matrimonio”.

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CAPITULO NOVENO Imprimir E-mail

ESPIRITUALIDAD MATRIMONIAL Y FAMILIAR

Espiritualidad de la comunión sobrenatural

Así como Dios está en el corazón de la persona que vive en gracia, la presencia del Señor habita en la familia real y concreta, con todos sus sufrimientos, luchas, alegrías e intentos cotidianos. “La espiritualidad del amor familiar está hecha de miles de gestos reales y concretos. En esa variedad de dones y de encuentros que maduran la comunión, Dios tiene su morada”

Una comunión familiar bien vivida es un verdadero camino de santificación en la vida ordinaria y  un medio para la unión íntima con Dios; “Entonces, quienes tienen hondos deseos espirituales no deben sentir que la familia los aleja del crecimiento en la vida del Espíritu, sino que es un camino que el Señor utiliza para llevarles a las cumbres de la unión mística”.

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