Para Recordar

Nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre, sino del mundo mismo.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

LECTIO DIVINA, cómo escuchar a Dios en Su Palabra Imprimir E-mail

He asistido a una charla sobre este tema, la LECTIO DIVINA, una especie de metodología  para leer la sagrada Biblia, desarrollada por grandes santos y padres de la iglesia, tan profunda como se quiera.  Significa LECTURA DIVINA o LECTURA ORANTE.

Me parece bueno presentarlo aquí porque muchas veces al querer orar nos encontramos “en blanco”, sin saber cómo empezar un diálogo con nuestro Creador: ya pedí, ya di gracias y ahora qué?

Pues la LECTIO DIVINA más que  a LEER enseña a ESCUCHAR a nuestro Señor, a esforzarnos por entenderlo y poderle contestar.   He resumido al máximo cada uno de los pasos indicados, esperando simplemente animar a  esta forma de oración…el resto lo hará Dios mismo.

 

(Notas tomadas del Taller del CEBIPAL, abril 2011)

Los pasos recomendados son cuatro, fuera de la invocación inicial que debemos hacer al Espíritu Santo para que sea El quien nos abra los ojos del entendimiento y del corazón, a la Palabra de Dios.

1.       LECTURA. 

·         Determinar el sitio y el momento del día que nos permita mayor concentración. Sin afanes.

·         Podemos ayudarnos creando un ambiente propicio con una imagen, una cruz, una vela encendida.

·         Escogemos un texto de la Sagrada Biblia. Algo corto.

Se recomienda el evangelio o una lectura del día o el del domingo.  También se puede empezar la lectura de un libro completo de la Biblia,  sobre el cual avanzaremos, texto a texto,  en orden y poco a poco.

No se debe tomar un texto al azar, ni escoger uno que particularmente nos guste, ni uno recomendado para tal o cual situación. Porque? Porque no se trata de  obtener una respuesta “mágica” a mi inquietud actual. Porque  estamos disponiéndonos a escuchar LO QUE DIOS NOS QUIERA DECIR.

·         Leer el texto con atención, mentalmente, varias veces.  Se recomienda una lectura en voz alta.

 

2.       MEDITACION

Es tratar de entender el texto, en su contexto y luego trasladarlo a mi persona, a mi vida.

Algunas biblias traen comentarios y referencias que nos ayudan a entender las circunstancias y el sentido de la narración;  aquí es oportuno  leerlos   y detenerse a revisar  los hechos. Entonces podremos hasta recrear mentalmente lo narrado e involucrarnos en ello, para así poder aplicarlo a nuestra vida, a nuestra persona.

Es posible que encontremos la respuesta a una pregunta que nos hemos hecho durante años,  o que surja en nosotros una profunda inquietud o es posible que, simplemente, el texto no nos diga nada.  En cualquier caso, esto debe dar lugar a manifestarle algo a Dios, a hablarle, a elevar una oración.

3.       ORACION

La oración fluirá, con la ayuda del Espíritu Santo, según se haya motivado nuestro corazón: Quizá en  acción de gracias, quizá en  alabanzas, quizá en súplicas a favor de otros, quizá en arrepentimiento y dolor….no sabemos.

Y si la mente sigue en blanco y el corazón enmudecido? Pues hay que seguir adelante, perseverando día a día con la LECTIO, sin perder la paz.  Eso es humildad y Vale! Claro que vale!!   Algo se está sembrando y en su momento dará fruto.

4.       CONTEMPLACION

En este paso no se nos pide  quedarnos absortos pensando en Dios y en sus misterios, no!. Al contrario, la contemplación es la interiorización de lo que hemos entendido, para  hacerlo parte de nuestra vida y de nuestro actuar. Es darle continuidad a esa oración sincera y motivada que hemos elevado a Dios, luego de escucharlo.