Para Recordar

Hay mas dicha en dar que en recibir...(Hechos 20;35)

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

EL CORPUS CHRISTI Imprimir E-mail

Este domingo 26 de junio (2011) la iglesia celebra la fiesta del CORPUS CHRISTI, en latín,  CUERPO DE CRISTO. Y  de solo pensar en el Cuerpo de Cristo me emociono hasta las lágrimas,  porque  la imagen de Dios hecho hombre…tan frágil, herido y sufriente en el calvario, me inspira tal compasión y tal confianza, que puedo acercarme a Él para ofrecerle mis pobres consuelos, sin que me detengan Su santidad o mi indignidad.  Y así lo imagino cuando recibo la comunión… como si lo  descolgaran  de la cruz para ponerlo en mis brazos.

 

De nuevo le agradezco al padre  John Jairo Rodríguez  por las valiosas reflexiones que me ha hecho llegar sobre este misterio y sobre la celebración.

 

Un poco de Historia. Esta fiesta la  instituyó  el Papa Urbano IV, al constatar que en la ciudad de Orvieto (Italia) se había producido un milagro eucarístico. El milagro se dio  en la cripta de Santa Cristina, durante la celebración de la santa misa: la Sagrada Hostia sangró llenando el corporal  de la  Sangre Preciosa de nuestro Señor  (el corporal es un lienzo que se extiende en el altar para poner sobre él la hostia y  el cáliz).

 El corporal aún se conserva en la catedral de Orvieto, como se conservan tantas otras evidencias de milagros Eucarísticos de siglos anteriores y más recientes.  Para los más incrédulos el Señor ha dado pruebas de que en todas las Eucaristías  realmente sucede una  transustanciación: la hostia se convierte en Su Cuerpo y en Su  Sangre.  Los que nos llamamos católicos no podemos dudar de esta verdad: en la Hostia consagrada está físicamente presente Jesús, el mismo que  se encarnó y se hizo hombre para darnos ejemplo de vida, que murió y resucitó al tercer día, y que ahora,  está “a la derecha de Dios Padre”.  

 -En la primera lectura que se hará este domingo,  se hace un recuento de las dificultades por las que tuvo que pasar el pueblo de Israel para hacerse verdaderamente libres. No era        suficiente con  liberarse de la opresión del pueblo egipcio, también tenían que hacer un camino de purificación interior que les permitiera comprender que no solo de pan  vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Un camino duro y difícil, con pruebas   en las que aprendieron a abandonarse  en las manos del Señor. 

 

 En la segunda lectura se  habla del pan  eucarístico. Cuando comulgamos, la Eucaristía  nos une a Cristo y nos une entre los hermanos.  La unión con Cristo nos debe llevar a la solidaridad con los demás, a reconocerlos hermanos y a reconocer sus necesidades para   servirles en lo que podamos.


 -En el Evangelio  Jesús se presenta como el Pan de la Vida.  Pero no de la vida biológica simplemente, es la vida  espiritual, es la vida misma de Dios  que recibimos  cuando   comulgamos.  Esa vida que  da sentido  a las luchas, que da esperanza en momentos de desesperanza, que da consuelo en el desconsuelo.  Es el pan con el que nos alimenta  Dios para que podamos caminar por el duro camino de la vida, manteniendo  la mirada centrada en el cielo.