Para Recordar

"A través de nuestros pequeños pasos de amor Dios hace grandes cosas, Dios logra la salvación del mundo..." @Pontifex_es

QUE DUROS DE CORAZON PARA CREER…. Imprimir E-mail

Luego de la Semana Santa, uno de los relatos más hermosos que se leen es el de los discípulos de Emaús; esos dos que alejándose de Jerusalén, llenos de tristeza y desesperanza van comentando sobre la muerte de Jesús. Entonces el Señor se les acerca haciéndose el curioso, como si no supiera nada, y les explica que todo lo sucedido ya había sido anunciado…“¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer..!” les dice.

Luego, estando a la mesa, cuando el Señor bendice y parte el pan, lo  reconocen pero él se les desaparece; ellos reflexionan: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!” y enseguida regresan a Jerusalén.

Nosotros somos como esos discípulos:

Sabemos que todo es obra del Creador y adonde quiera que miramos encontramos que Él se revela en sus perfectas obras. Pero no queremos creer, nos resistimos, no lo queremos ver. Cabizbajos y tristes, llevando pesadas cargas como si Cristo no hubiera muerto y resucitado para librarnos de eso.

Cuando escuchamos la Palabra de Dios, la Verdad nos toca en lo más profundo y nos hace arder el corazón, pero la ahogamos con tontos razonamientos y justificamos nuestra rebeldía.

En la Eucaristía, en el Pan, Jesús se hace presente y palpable. Allí, sin falta, lo podemos encontrar. Y al instante desaparece.

Desaparece para tomar vida en cada uno. Desaparece para que cada uno se vuelva enseguida hacia sus hermanos y lo refleje.

¡Que cada uno de nosotros refleje a Dios!. ¡Que Dios SEA en cada uno!