Para Recordar

Mi gracia te basta, que mi gracia se muestra perfecta en la flaqueza

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Reflexiones, Celebraciones, Articulos de fe
EL SERMON DE LAS SIETE PALABRAS Imprimir E-mail

Estas reflexiones  sobre las últimas palabras de nuestro Señor las hizo mi párroco y se leyeron mientras se veneraba la Santa Cruz el Viernes Santo (2017);  me parecieron muy acertadas, breves y claras.

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SEMANA SANTA Imprimir E-mail

(Muchos detalles que menciono aquí los he tomado del libro “Las Horas de la Pasion” de Luisa Picarreta.) 

Esta semana recordaremos los últimos días que pasó Jesús en la tierra como hombre.  Pensémoslo despacio, saboreémoslo y acerquémonos a esta verdad para sacar algún provecho de ella.

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QUE DUROS DE CORAZON PARA CREER…. Imprimir E-mail

Luego de la Semana Santa, uno de los relatos más hermosos que se leen es el de los discípulos de Emaús; esos dos que alejándose de Jerusalén, llenos de tristeza y desesperanza van comentando sobre la muerte de Jesús. Entonces el Señor se les acerca haciéndose el curioso, como si no supiera nada, y les explica que todo lo sucedido ya había sido anunciado…“¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer..!” les dice.

Luego, estando a la mesa, cuando el Señor bendice y parte el pan, lo  reconocen pero él se les desaparece; ellos reflexionan: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!” y enseguida regresan a Jerusalén.

Nosotros somos como esos discípulos:

Sabemos que todo es obra del Creador y adonde quiera que miramos encontramos que Él se revela en sus perfectas obras. Pero no queremos creer, nos resistimos, no lo queremos ver. Cabizbajos y tristes, llevando pesadas cargas como si Cristo no hubiera muerto y resucitado para librarnos de eso.

Cuando escuchamos la Palabra de Dios, la Verdad nos toca en lo más profundo y nos hace arder el corazón, pero la ahogamos con tontos razonamientos y justificamos nuestra rebeldía.

En la Eucaristía, en el Pan, Jesús se hace presente y palpable. Allí, sin falta, lo podemos encontrar. Y al instante desaparece.

Desaparece para tomar vida en cada uno. Desaparece para que cada uno se vuelva enseguida hacia sus hermanos y lo refleje.

¡Que cada uno de nosotros refleje a Dios!. ¡Que Dios SEA en cada uno!

 
¡CRISTO VIVE!...¿VIVE EN MI? Imprimir E-mail

Este año (2012), durante la cuaresma,  con el texto de Romanos 7;14 me concienticé de que “no puedo hacer el bien que quiero” y termino obrando como detesto. Pero, entonces, ¿qué es eso de que “Cristo murió para salvarnos del pecado”, eso de que “Dios habita en ti”, eso de que “eres templo del Espíritu Santo”?. Muchos se preguntarán si Dios nos habita como uno de esos inquilinos escurridizos que rara vez vemos u oímos. Una vez escuché que el Espíritu Santo era algo así como una pastilla efervescente que solo se “activa” con el agua, que en este caso sería la oración. ¿En dónde se alojará ?

Pues en esta Semana Santa pude entender, o mejor aún, pude ver cómo es que Dios habita en mí. Dios habita en mi solo de una forma: ¡SIENDO!. Cuando la impaciencia, la ira o el orgullo me encienden, Él que es manso y que es humilde me vence. Lo he podido ver porque he estado muy atenta a mis reacciones, he identificado lo que siento y enseguida le he pedido al Señor que SEA en mí y Él ES Por ejemplo, si siento rabia, se la entrego a Jesús y le pido que Él sea paz en mí.

Esta comprensión le da verdadero sentido a  la Pasión y Muerte de nuestro Señor, porque Él soportó, la humillación, la injusticia, la ingratitud, sufrimientos físicos inimaginables, tristeza de muerte y temor….para garantizar nuestras victorias. Él es invencible en nosotros…Él es nuestra paz. 

 

Cómo lo había anunciado el profeta Isaías:

“Él fue traspasado por nuestras rebeliones,
y molido por nuestras iniquidades;
Él soportó el castigo que nos trae la paz,
y gracias a sus heridas fuimos sanados.”

 
LA DIVINA MISERICORDIA Imprimir E-mail

misericordiaLa misericordia de Dios no es algo nuevo;  Las Sagradas Escrituras dan cuenta repetidamente de que Dios perdona, sin embargo, esta devoción busca atraer la atención hacia el Amor Infinito de  Dios  y su  disponibilidad para todos y   especialmente para los más pecadores.

El Señor quiere que aceptemos que Su Misericordia es más grande que nuestros pecados, no importa cuán grandes son,  y que nos acerquemos a Él con confianza. Mientras más confiemos en Jesús, más recibiremos.

CUANDO

Fue en 1931 cuando el Señor le encargó a Sor Faustina Kowalska la misión de promover una  fiesta para  la Divina Misericordia, a celebrarse cada año, el domingo después de la Pascua. Él le dijo:

"Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible Misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores.

 Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mí misericordia.

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