Para Recordar

Revestíos de amor, que es el vínculo de la perfección....

AMOR EXTREMO Imprimir E-mail

Luego del suceso que me enamoró de Jesús, yo empecé a buscarlo con afán y El  empezó a demostrarme frecuentemente y sin parar, esa dulzura, esa ternura, ese “estar pendiente” de mi, de mis deseos más profundos y necesidades. de tal forma que no hay sueño de mi niñez,  juventud y madurez que no haya hecho realidad…pero cuando creo que no puede darme más…me sorprende denuevo!! Podría haber un amante tan siquiera parecido a este? No solo cumple las peticiones expresas de su amada, sino que las lee en lo más profundo de su corazón! No tiene problemas de desplazamiento ni està sujeto a las  fallas de los medios de comunicación porque siempre está cerca! Su Amor no disminuye aunque a veces se sienta rechazado…despreciado por cualquier cosa…olvidado; Puede darlo  todo porque eso es  lo que desea y porque él es el dueño de todo y  ¿que tanto ama? Se dice que  Infinitamente, que es el Amor mismo, que es el Amor de los Amores…  

 

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Recién descubrí el amor de Jesús, en 1998, leí varios libros escritos por Luisa Picarreta (una mujer que estuvo casi toda su vida en contacto con Jesús y a quien El mismo llamó “la pequeña hija de la Divina Voluntad”), allí encontré algo  que me impacto especialmente, en medio de los incontables prodigios que se narran;  se trata del hecho de que el Señor  en ocasiones llegaba a descansar y hasta a dormir al corazón de esta mujer ofrendada a El por completo. Desde entonces,  yo empecé a ofrecerle el corazón a mi amado Señor como lugar de descanso y reparación para sus penas, y específicamente le solicité que, cuando El más necesitara de mi consuelo, me “llamara” con suaves dolores al corazón. El Señor no se hizo de rogar y al poco tiempo empecé a sentir esporádicamente suaves picadas en el corazón que cesaban en cuanto emitía una pequeña oración.  Con el tiempo he tomado mayor conciencia de este increíble regalo de amor y –como narraré más adelante-  la percepción  ha ido cambiando y la presencia sensible de Jesús en mi corazón es cada vez más fuerte, más frecuente y más “comprensible” para mí. Muchas veces no es  fácil  responder con  prontitud y fervor  al llamado del Señor a mi corazón pues llega en medio de afanes, diálogos y visitas…inclusive en ocasiones pospongo la oración para luego olvidarla…Esto realmente me apena, no obstante es solo fiel retrato del día a día…el mundo exige casi toda nuestra atención y el continuo golpear de Dios a nuestro corazón es  relegado por cualquier cosa. No es increíble la fidelidad de Dios a sus pobres e inconstantes criaturas??

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Habiendo leído que todas las cosas creadas han surgido  de la Divina Voluntad y permanecen en ella -excepto el hombre que se rebeló-, me dispuse  a ver en todas las cosas bellas la mano generosa de Dios y a Dios mismo; estaba escuchando el canto de los pájaros, viendo el color intenso de algunas florecitas y deleitándome con el movimiento armonioso de los árboles cuando percibí un viento suave y tibio que llegaba a mi rostro acompañado de un dulce rumor. Más con la mente que con el corazón me dije “es Jesús, es Jesús que besa mi rostro”. Dos días después me topé con una hojita de la parroquia en la que se relataba la manifestación del  Señor al profeta Elías a través de un viento suave (Primera de Reyes, capítulo 19) y pensé que de alguna forma el Señor trataba de confirmarme su presencia en la naturaleza tal y como yo intentaba experimentarlo. Me interesó pues leer el texto completo  y tomé mi Biblia abriéndola descuidadamente para buscar el libro de los Reyes. Al abrirla me encontré  una preciosa estampa del corazón de Jesús que recientemente me habían regalado y la moví con el fin de revisar en que libro de la Biblia me encontraba, mi alegría fue inmensa al notar que estaba exactamente en el primer libro de los Reyes, capítulo 19. 

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El 31 de diciembre/2000 pasamos la noche con la familia de mi esposo, en medio de festejos y bailes, en una casita de campo cerca de la ciudad; en la mañana, yo observaba desde el balconcito de la casa a los familiares que salían lentamente a “calentar el trasnocho”  cuando una pequeña mariposa empezó a revolotear cerca de la puerta.  De inmediato  estiré la mano hacia el animalito diciéndole mentalmente: “hola Jesús, ven aquí”,  sin esperar realmente que esto sucediera, como de costumbre. Sin embargo, la mariposa  se posó en mi mano y yo, sorprendida, bajé a mostrar a todos tan singular hecho, sin mencionar que yo la había llamado.  Se formó un gran alboroto en torno a la mariposa que volaba y volvía insistentemente a mi mano aún cuando todos la tendían hacia ella. Se hicieron bromas al respecto, se tomaron fotos y finalmente cada uno se dedicó a sus asuntos mientras que la mariposita continuaba yendo y viniendo por mi brazo sin cansarse. Al rato se sirvió el desayuno y la mariposita se pasó a mi mano izquierda tranquilamente mientras yo me alimentaba; sin el interés de los demás, me subí de nuevo a un rincón del balconcito en donde acaricié y besé al animalito sin que se inmutara. Me sentí pues un poco impresionada y ya no sabía que más hacer por lo que dije “bueno Jesús…hasta luego” despidiendo a la mariposita que voló enseguida para no regresar.

 

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Rezando el  Santo Rosario en la terraza de mi casa, con gran fervor, noté que varios moscos llegaban insistentemente  a mi mano y permanecían allí sin que me produjeran el fastidio que generalmente me producen, al contrario me parecía que me hacían compañía y me alegraban. Algún tiempo después, ojeando uno de los libros sobre la Divina Voluntad, fijé mi atención en un párrafo en el cual se decía que “hasta un mosco tiene su momento de gloria”. El autor de este libro,  describe de manera muy esperanzadora el Cielo –sin asegurar si es producto de una revelación o de la imaginación- y da a entender que allí –en el Cielo- hasta las piedras pueden “estallar” por la gloria al contacto con un bienaventurado.

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Después de  leer un libro sobre diversos métodos de oración le pedí al señor que me inspirara una jaculatoria corta para repetirla permanentemente  y “grabarla” en mi corazón como se sugería en el libro. De inmediato vino a mi mente “Jesús, mi dulce esperanza”, y yo le pedí que me la confirmara. Días después vi por primera vez en una estampita la imagen de Jesús Misericordioso y  me impactó por su hermosura, la tomé para observarla y en el anverso encontré la frase: “Jesús eres la dulce esperanza del pecador”. Desde entonces cuando me  preguntan ¿quien es Jesús para ti? ya tengo  mi respuesta.  

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 jesusmisericordioso

Una tarde ante el Santísimo sentía especialmente enormes deseos de verlo en toda su majestad, de estar ya en su presencia y le preguntaba cuantos años tendría que esperar hasta  encontrarlo frente a frente calculando  con desánimo los años de vida que me restarían. Al llegar a la casa y encender desprevenidamente la radio escuché  como el Señor me respondía; el locutor de cualquier emisora decía en ese momento “la frase del día”: “dos que se aman y están juntos tienen una alegría, el amor; dos que se aman y están lejos tienen dos alegrías: el amor y la esperanza”.

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De paseo con mi esposo en el automóvil, escuchábamos un CD de salsa cuando me llamó la atención la letra de un disco en particular cuyo tema es un amor muy parecido al que el Señor nos ofrece. Dice, entre otras cosas: “yo soy tu amigo cuando a nadie le interesas, tan solo llámame y estaré a tu lado cuando quieras…yo soy tu amigo si me buscas tu me encuentras… cuenta conmigo cuando ni contar pudieras..” y tantas otras cosas  lindas que yo  pensé “Jesús dedícame ese disco.. Tú me lo dedicas ¿no es así?”, para entonces el disco ya terminaba y yo le dije a mi esposo –como acostumbro cuando un disco me gusta- “¿me lo repites?”. El amablemente me contestó: “si te lo dedicaron como no te lo voy a repetir!!”.

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Por esta época amanecía con frecuencia llena de ansias por ver y sentir al Señor desde que abría los ojos en la mañana, todo el día le dedicaba discos y lo veía en todo lo bello, deseando a veces hasta morir para encontrarme con él; la noche me encontraba  desilusionada por su aparente ausencia. Escribí: 

Jesús, mi dulce esperanza

Con frecuencia amanece mi alma alborozada…

Si el viento sopla, siento Su aliento en mi cara,

Las ramas de los árboles moviéndose al compás

Son Sus brazos abiertos, son Sus brazos, no más. 

La música que escucho es susurro en mi oído

De Su voz amorosa que dice “no te olvido,

Te necesito, te amo, quiero vivir contigo,

No pienses más en nada, solo tu amor te pido”. 

El color de las flores, los montes imponentes

Me reflejan Su imagen, sencilla, omnipotente,

Que me llena y me llena todo el cuerpo y la mente

De un no se qué invisible, que se palpa y se siente. 

A cada instante mi alma, que no encuentra sosiego

Quisiera remontarse, quisiera alzar el vuelo,

Por una fuerza extraña despegarse del suelo

Y atravesar las nubes hasta calmar su anhelo. 

Un anhelo que tengo clavado muy profundo

Desde que soy conciente de andar por este mundo

Un anhelo de amor, amor puro y genuino

Que solo puede ser ése, Su amor Divino. 

Y cuando cae la tarde, cuando el sol ya no alumbra,

Mi pobre alma se apaga, se llena de penumbra,

Pienso que ha sido vana la espera y la ilusión

Y me acuesto muy triste ahogando la razón. 

Al día siguiente siento gran fastidio por todo

Evado realidades de uno y de otro modo,

En nada veo gracia, me escondo de la gente

Y hasta a orar se rehúsa mi corazón rebelde. 

Luego, un poco apenada, Le busco nuevamente

Reconozco que sola camino torpemente,

Que es mejor la esperanza de un encuentro “imposible”

A cualquiera que sea la realidad tangible. 

Lentamente me acerco, confiando en Su ternura,

Me rindo a sus caminos, me rindo a Su dulzura,

Confieso que me ha dado como a la más querida

Y  me he portado entonces, muy malagradecida. 

 Y así paso los días, entre euforias y penas,

Tratando de alabarle en las malas y buenas,

Procurando agradarle y hacer Su voluntad,

Luchando contra el germen de toda mi maldad. 

Pero nunca se apaga esa vela encendida,

Ese enorme deseo que espera, cualquier día,

De esos en que hay suspiros y ansias sin medida,

Ser saciado a Su lado, sin que pierda la vida.

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No puedo creerlo…¿el Señor me ha hablado?  Me encontraba orando ante el Santísimo Sacramento pero como tenía poco dinero me distraje pensando en qué llevarle a una amiga enferma  y a su hija a quienes pensaba visitar enseguida.  Una pechuga de pollo tal vez?  Una libra de queso?...tal vez unos huevos?....para disimular la distracción  dije en mi mente: Jesús, que les llevo? De inmediato vino a mi mente este pensamiento “PUES DALES COMO YO TE DOY…”  -Cómo? Pregunté yo…”!SIN MEDIDA!!”.

Sin duda estos pensamientos no eran míos, yo misma no los fabriqué… .  entraron a mi mente como “sin permiso” y no dudo de que fueron inspiración del dulcísimo Señor.

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En algunas épocas  me ha provocado hacer ayuno para el Señor… es  gratificante hacer algún pequeño sacrificio  por el amado; uno de esos días de ayuno asistí a la santa misa a medio día pero no podía apartar de mi mente la sensación de mal aliento y la preocupación de que los demás lo notaran; entonces escuché este pensamiento: “te voy a refrescar el aliento para que no te preocupes más por eso” y se me figuró un mensaje publicitario que no podría provenir de Dios; sin embargo de inmediato sentí como una “oleada” de viento frío que recorrió mi garganta y eliminó totalmente la incómoda sensación que tenía. No pude contener varias lágrimas por la emoción, por la gratitud… Que detallazo!!

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El Señor me ha mostrado su profundo amor también a través de los sueños; son sueños que llegan justo antes de levantarme, cortos, con imágenes muy claras y simbólicas y, especialmente, son sueños que no se olvidan y que dejan en el corazón una sensación de “embriaguez” por varios días. Una tarde vi  una película corta sobre Jesús; el artista que lo representaba no me gustó físicamente pues los rasgos de su rostro eran más bien toscos  y pensé con disgusto que el verdadero Jesús no debía parecerse a ese hombre. Esa noche soñé con El, lo vi venir por un camino tal y como se veía en la película pero sentí tanto amor  que no importaban para nada sus rasgos físicos; al acercarse a mí se detuvo y yo, que me encontraba  sentada en el suelo, tome su mano derecha y la besé muchísimo, Desperté embriagada de  dulzura y así pasé varios días.  Tiempo después escuché una meditación en donde se decía simbólicamente que con la mano derecha el Señor atrae a sus almas más dóciles, a través de dulzuras y ternuras,  y, con la mano izquierda trae pena y tribulación, para encaminar a sus almitas mas rebeldes…

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Luego de varios días de tristeza y desaliento sin aparente motivo, soñé que estaba fuera de casa, con mucha gente, como de paseo. Salí, con igual estado de ánimo a una especie de patio en donde muchos descansaban recostados en diferentes cosas y busqué con la mirada un sitio para descansar; de pronto me encontré con  la mirada y la sonrisa de un amigo que igualmente estaba recostado en algo que no detallé; su mirada me brindaba tanto amor, su sonrisa era tan bella y su faz expedía tanta luz que al despertarme no dudé en que se trataba de Jesús. Me mostró con la mano su pecho que se hallaba un poquito descubierto por el pliegue de una camisa blanca y me dijo “ven descansa aquí” o “recuéstate aquí”. Yo no podía creer en semejante invitación hecha por criatura tan hermosa que irradiaba tanto amor, paz y luz y llena de alegría le repetía “¿verdad?”. Enseguida me encontré en medio de los carros que salían de regreso a las casas y me desperté. Obviamente  mi estado de ánimo cambió y estuve soñando despierta con esa imagen por varios días, como “dopada” en un placentero estado de felicidad e inmutabilidad.  

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Hoy madrugué a visitar a una vecina; le hago un suave masaje en sus piernas para que descanse ya que el dolor y la hinchazón le impiden, en ocasiones, levantarse. Me imaginé que era Jesús…me imaginé que era el Señor destrozado a quien curaba sus heridas…él ha dicho estar presente en los enfermos. Volví a la casa y empecé a regar el jardín cuando un bellísimo colibrí se detuvo aleteando ante mis ojos durante no sé cuánto tiempo…el suficiente para entender que Jesús me agradecía la obra de misericordia que había hecho.

 

 

 FEBRERO 17 DE 2004

Anoche soñé que  entraba a un pequeño  almacén cuando en el cielo se empezó a ver movimiento y al instante salí asustada al igual que otras personas para ver lo que sucedía;  en principio, en el cielo se veían gran cantidad de palitos blancos pegaditos, la imagen se fue ampliando y acercando rápidamente  y dejó ver que se trataba de gran cantidad de ovejas blancas,  sin lana, que estaban siendo llamadas, reunidas. Vi también en medio de ellas unos brazos envueltos en túnica roja que abrazaban una pequeña oveja; La tenían tan protegida y apretada que ella, muy inquieta, no podía huir por más que lo intentaba. Creo que ese es el cuidado que nuestro buen pastor  quisiera darnos a todos.

 

buenpastor

ABRIL 7 2004

Hoy visité a mi mamá y allí me encontré con  dos de mis hermanas;  a eso de las cinco de la tarde tomamos unas deliciosas onces con arepa y chocolate y enseguida nos dimos cuenta de que era hora de la Misa y salimos para el templo. Puesto que la Misa es corta, al momento de la comunión yo me sentía aún con “la barriga llena” y lamenté mucho no haber recordado la Misa y haber pospuesto las onces  para poder comulgar. Metida en estos pensamientos miraba con tristeza la fila de los fieles que comulgaban, deseando ardientemente recibir al Señor, sentí de pronto en mi corazón la fuerte presencia de mi amado Jesús como un suave peso que me inundaba el pecho y supe que se había dado a mí espiritualmente.

 

 

MAYO DE 2004

El día de la madre, le pedí al  Señor un abrazo con ocasión del día que se celebraba y al momento de recibir la Sagrada Eucaristía se hizo presente sensiblemente en mí de tal forma que me sentía  -no sólo el pecho- sino totalmente inundada de El.              

 

MAYO 21 DE 2004Los llamados de Jesús a mi corazón –a veces ocasionales, a veces frecuentes- no se detuvieron  a pesar de mi inconstancia y tibieza. A principios de este año empecé a sentirlos de forma diferente, como algunas veces he sentido la presencia del Señor en la Eucaristía, como  un suave peso que parece que inunda el pecho y dificulta la respiración Desde que empecé a sentir este llamado no he dudado  de que es el Señor quien lo produce, mas esperaba que en algún momento me lo confirmara y anoche lo hizo. Durante una oración en grupo, el Señor se mostró -en una visión- moviéndose incansablemente “en un pequeño lugar de mi casa”, mientras que se hacía sentir fuertemente en mi corazón y, finalizando la oración,  me hizo saber a través de palabra profética, que en adelante lo sentiría de una manera diferente.  Esa misma noche me acosté sintiendo algo  maravilloso que no he podido olvidar, como si el corazón estuviera siendo arrancado de su sitio con un profundo pero dulce dolor y recordé lo sucedido el mes anterior en el grupo de oración cuando el Señor me dijo que recibiría ese corazón que a diario le ofrezco. Durante esta oración el Señor también me gratificó enormemente con estos mensajes: “no te imaginas cuanto te amo!”, “me deleito en tu oración!”, que conocía el deseo de mi corazón y que me lo concedería a su tiempo, y,  finalmente, que  muy pronto me haría un regalo que haría estallar su (o mi? ) corazón de gozo.No sé a que se refiere mi Señor..con el “deseo de mi corazón” hay tantas peticiones y deseos en un  pobre corazón humano!.  

 

MAYO 25 DE 2004 Como el Señor me anunció, lo he sentido diferente, es  como un pequeño calambre que al llegar recoge un músculo y lo que antes era imperceptible y como inexistente dice “aquí estoy”. Así siento el lado izquierdo del pecho y me afecta un poco el hombro y el brazo; algunos días de manera más fuerte y frecuente que otros.  

JUNIO 2 DE 2004    Hoy el señor me llamó todo el día al corazón y yo sentía como “incendios de amor” por El. Otros días me llama muy poco y hay sequedad en mi corazón, pero nunca me deja del todo. Es tan misericordioso conmigo!. 

 

AGOSTO 23 DE 2004He pasado semanas con el ánimo muy bajo. Sin embargo una mañana sentí que el Señor me llamaba a orar y yo despache a todos con tanto afán como una hormiga atraída por el azúcar. Llegue corriendo al rincón de mi cuarto que dispuse como oratorio y sentí una presencia tan fuerte que inundaba el lugar tanto que yo no atinaba a orar ni a pensar ni a nada, solo contemplaba. Llegue a pensar que el Señor me iba a sacar de mi cuerpo para llevarme a algún lado, pero nada pasó. El Señor me ha llamado con unos dolores diferentes en el  pecho, en una ocasión sentí que estaba muy, muy triste.

 

 OCTUBRE 18He estado con el corazón seco pero al acostarme, al despertarme y ante el Santísimo el Señor me inunda con su presencia y he podido hacer con gran gozo oraciones de reparación. Ayer me prestaron una colección de Boleros y en cuanto escuchaba uno bonito pensaba “Jesús, te lo dedico”. De pronto, al terminar una canción sentí que me dijo “este te lo dedico yo”. Yo nunca lo había oído, se llama ”Como una sombra” y dice que siempre me sigue, como sombra dibujada por el sol o por la luna. Siento tanto anhelo por su presencia, tanto! Pero ya no es anhelo frustrado como en otro tiempo sino lleno de esperanza.

 

El sábado pasado en el grupo de oración me imaginé que el Señor llegaba y  apoyaba su cabeza –coronada de espinas- en mi hombro. No sentí ni escuché nada, pero no podía alejar de mi mente esa imagen y entonces traté de no moverme para dejarlo descansar allí.

 

OCTUBRE 23Hoy el grupo de oración estuvo increíble con la presencia fuertísima del Espíritu Santo y el Señor dando sin medida. Iniciando apenas la oración vino a mi mente la imagen del Señor que me bendecía en la frente con su dedo pulgar  y me decía: “ERES MIA…hoy te voy a marcar…te voy a sellar…ya nadie podrá arrancarte de mi lado”. Y es que últimamente yo le he pedido que me quite la vida antes de ofenderlo, de alejarme de El. Me siento tan amada, tan protegida, no tengo palabras para expresar mi gratitud…la dulzura y fidelidad de mi Jesús no tiene límites…como puede ser tan bueno con alguien tan indigno, tan pobre…Solo me queda abandonarme ahora más confiada en sus amorosos brazos y dejarme llevar. ¿Qué más? 

 

OCTUBRE 27Hoy ante el Santísimo le pregunte al Señor que quiere decir que me “marcó”. El me hizo sentir algo muy obvio…”Para que marcabas tus cuadernos en el colegio? Para que marcas tus cosas?.  

 

NOVIEMBRE 2 DE 2004

Hace 2 meses estoy asistiendo a un grupo de oración, los sábados en la tarde; anoche asistió también una amiga mía, bastante incrédula sobre el don de lenguas y  los mensajes proféticos, usuales en mi grupo. Hubo bastantes mensajes pero ella fue la primera en recibir...el Señor la reprendió sobre algo que solo ella  sabía...casi no podía pararse por el temblor de sus piernas y no cesaba de llorar..

Jesús, no puedo creer cuan palpable es tu presencia y tu misericordia... me conmoviste tanto!! No tengo palabras...tu sabes las ansias de mi corazón...quisiera salir corriendo a buscarte. Me pregunto donde encontrar una canción, una poesía, algo que pudiera expresarte mi anhelo por Ti. Solo puedo soñar despierta... CONTIGO.

Anoche me sentía

Como boca reseca

Que se abre presurosa

Si el rocío se acerca

La suave gota pasa

Tan cerca de la lengua

Se siente su frescura

Que el fuerte calor mengua

Parece que resbala

Sin que atraparla pueda

Y en vilo la pobre alma

Más sedienta se queda

El deseo despierto

El ansia vela y vela

Aguardando el momento

En que la oportunidad vuelva

Oh dulce Jesús mío

La esperanza más cierta

Saciarás a esta alma

Antes de verla muerta?

 

NOVIEMBRE 14Ayer el Señor hizo un “Pacto de amor” con todas las mamás que asistimos al grupo de oración. Nos prometió –a través de su servidor- que nuestros hijos vendrían a adorarle y que bendecía a los hijos de nuestros hijos, Fue maravilloso porque yo había llevado a mis niños. De pronto escuche “Te voy a hablar a Ti” y el servidor dijo: El Señor le dice a una mujer, ya conoces mi presencia y mi amor…ahora te voy a dar el fuego del Espíritu Santo”. Sentí bastante la presencia del Señor y calor en las manos. 

 

DICIEMBRE 1Por mis continuos regaños a los niños no he sido capaz de “darle la cara” al Señor…apenas recito una oración evitándolo con tristeza. Hoy tuve la oportunidad de dejar los niños en un grupo de recreación –pues están en vacaciones-  y corrí al Santísimo. Oré un momento sentada y luego me arrodillé; de inmediato sentí la presencia de Jesús en mi corazón pero con tal fuerza que me quebrantó y entonces empezó a hacerse oír: ”mi pequeña….” y con esta sola palabra me comunicó un amor inmenso; me dijo que no me infringiera ese castigo de alejarme de El, que no me castigara yo misma…que, además a El le dolía pues, aunque tuviera miles de adoradores, mis palabras le hacían falta. Con una imagen me hizo entender que cuando uno ama a alguien puede estar rodeado de amigos pero está pendiente…en espera de que ese alguien le llame. Me dijo que le ofreciera pequeños sacrificios todo el día, que un día yo empezaría a desear sacrificarme en todo momento porque esa sería mi alegría. Le pedí entonces que me ayudara a hacer una buena confesión. Fui a una iglesia cercana y me confesó un anciano sacerdote que me hizo varias recomendaciones: nunca alejarse de la oración,  especialmente cuando se ha caído en pecado; que no juzgue a los niños como adultos y no me deje afectar por lo que dicen pues ellos no tienen malicia; que los castigue quitándoles lo que más les gusta, como la televisión o salir al parque. En cuanto a mi  dificultad para ayunar me dice que el Señor no nos impone sufrimientos adicionales a los que ya tenemos…El no  nos quiere ver tristes. Si nos pide MODERACION y que cuando tenga la disposición, haga el ayuno.  

 

FEBRERO 21 de 2005Anoche, al acostarme, el Señor –que permanentemente se hace sentir en mi corazón- me inundaba con intensidad todo el cuerpo. Yo pensaba que así debería ser el Cielo…solo deseaba no salir de ese “estado”, que nadie me interrumpiera y no quedarme dormida. Sin embargo llegó el niño a pedirme algo y yo me levanté…luego me acosté otra vez y sentía lo mismo…entonces lloró la  niña. La atendí,  la  acosté y de nuevo me tendí en la cama sintiendo  que volvía a tocar el Cielo; al escuchar a mi esposo subir las escaleras no me sentí dispuesta a sacrificar más ese momento tan especial así que pensé en  hacerme la dormida. Sin embargo, apenas pisó la alcoba, el Señor me dijo: “Me has pedido palabra para él y te la voy a dar…MIRALO!, ese hombre me servirá, me glorificará, traerá a toda su familia a mis pies”. Añadió que me daría muchas alegrías y que yo lo amaría más (refiriéndose a mi esposo). El se me acercó  abriéndome los ojos burlonamente, seguramente por la forma en que yo lo miraba y  se acostó jugando conmigo e impidiendo que yo  volviera a “rescatar” esos increíbles momentos que había tenido.  Hoy amaneció muy cansado y me comentó que no había podido dormir sin aclarar que cosa lo mantuvo despierto. Yo estoy segura que fueron cosas de mi dulcísimo Señor. 

 

ABRIL 7 de 2005Ayer visité al Santísimo y luego asistí a la Santa Misa. Al recibir la comunión perdía el aliento por la fuerte presencia del Señor. 

 

DOMINGO ABRIL 17Esta mañana como a las cinco me despertó el Señor inundándome con su presencia y seguro que el Espíritu Santo me inspiraba por que no podía dejar de alabar y orar, cuando llevo semanas sin poder concentrarme en la oración. Me imaginé a Jesús Misericordioso que extendía sus rayos sobre mí.  

 

MAYO 2005Tengo  tres meses de embarazo, no hay duda de que este pequeño ser fue concebido la noche del 20 de febrero, cuando el Señor se manifestó espléndidamente conmigo. ¡Qué tantas cosas haría en mi interior y en el ser al cual le dio vida!.

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¿Se puede creer que a pesar de la fuerte presencia del Señor en mi vida,  el embarazo resultó para mí una dura prueba?  me aparté de Dios, de mi familia… lo sufrí sola. No obstante, como me dijo proféticamente mi amigo sacerdote, “el parto no será el final del embarazo, sino el comienzo de una nueva vida”  y durante todo el 2006 el Señor se complació en cambiarme.

2006

En marzo de este año, cuando mi Daniel tenía unos cuatro meses, tuve  un sueño muy extraño. Me encontraba en la casa de mis papás, con todos mis hermanos, cuando vi a un león grande  que se paseaba lenta y  tranquilamente por todas las habitaciones sin que nadie le prestara atención; el león empezó a seguirme y yo comprendí la razón: quería que le entregara un  cachorrito de perro que  llevaba recostado sobre mi hombro.  Me refugié en el patio de la casa pero mi hermano  abrió la puerta, entonces  corrí  a una esquina  y me volteé protegiendo al cachorro, pero  el león parándose en sus patas traseras movía las delanteras sobre mi espalda para que se lo entregara.  No sentí miedo pero  supe que no tenía otra opción, así que giré y puse el cachorro en la boca abierta del león; él  lo tomo entre sus dientes con suavidad y lo tragó,  pero en ese momento  ya no vi al cachorro sino a mi pequeño hijo  desaparecer  en la boca del león. Enseguida desperté.

Como el “león rugiente” siempre ha sido símbolo del enemigo, quedé   confundida y preocupada con este sueño durante varios meses y preguntándole al Señor  porqué me había mostrado esta  horrible escena.  Entonces tuve la oportunidad de contarle esto a uno de los líderes del grupo de oración al que asistía, quien me dio una inesperada interpretación: “no es el enemigo, es el León de Judá: Jesús”; está claro que no es el león rugiente, pues no  inspiró miedo  (al contrario, me pareció hermoso y elegante),  no rugió, no se escondió, no  atacó, no destrozó al bebé… “es el Señor, que pone a tu hijo en sus entrañas”, explicó.  Mi preocupación se vuelve de nuevo en gratitud, en asombro, la  ternura de Dios  es inimaginable, de Él no pueden provenir sino hermosas promesas y bendiciones.    

 

FEBRERO 2007Comenzando a penas el 2007, el Señor me prepara y me llama a servirle como Ministra Extraordinaria de la Comunión en mi parroquia.  No me gusta ni siquiera leer en la Santa Misa, a veces me cuesta hasta atravesar el templo para poder comulgar… todo mi ser se rehúsa a estar “en la mira” de  cientos de fieles que frecuentan la Eucaristía…pero acaso puedo negarle algo a mi dulcísimo Señor? Más sabiendo que cuando él pide algo lo hace solo para devolver sin medida?

 

FEBRERO 28 de 2007El Domingo pasado distribuí por segunda vez la  Sagrada Comunión y ya no temblé, aunque sentía muchos nervios. Hoy vino mi amigo, el Servidor del grupo de oración al que ya no asisto –no porque no lo desee- y oró por mí; le pidió a Dios que me purificara y me protegiera pues notó que había algo “negativo” como tratando de “entrar”, de afectarme. Luego me aclaró que tal vez alguien había pronunciado palabras fuertes en mi contra y pienso que fue a raíz del ministerio que me han encomendado. ¿Será posible? En medio de la inquietud que esto me produce me siento felíz de saber que el Señor no me descuida ni un instante…si yo con El, quien contra mí? 

 

MARZO 18-2007Anoche pude asistir al grupo de oración y sentí que el señor danzaba conmigo, pero ¡como nunca! Sentía que casi sobrevolaba el suelo y que todo desaparecía a mi alrededor y entonces me asusté y abrí los ojos, aterrizando.  Esta mañana me despertó también temprano y me inundó muy fuertemente con su presencia, tanto que creí, como en otra ocasión, que me iba a sacar de mi misma.  

 

ABRIL 9-07Desde hace días he sentido la presencia del Señor en mi corazón permanentemente…siento que realmente “habita en mí” y es maravilloso…es el REINO DE LOS CIELOS  y solo temo dejar de sentir esto. Sin embargo, ayer,  luego de la misa sentí un fastidio terrible y ganas de pelear con todos…entonces recé en voz alta varias Avemarías y se fue la oscuridad.

 

 ABRIL 17Hoy pude levantarme a orar a las 4 a.m. y cuando me recosté de nuevo el Señor me invadía con tremenda fuerza todo el cuerpo, además sentía como movimientos en el corazón. Quisiera que estos momentos fueran eternos. 

 

AGOSTO 1 DE 2007Hoy madrugué llena de ansiedad…contraté  un dúo para darle una serenata de amor  al Señor en la capilla del Santísimo cerca de mi casa; luego de la misa y de llevar la  comunión volé a la capilla…sentía que el corazón quería reventar por la emoción y durante la primera canción lloré a mares por la alegría de ese desahogo de amor;  me llené de una felicidad! De una dicha! En la tarde hice varias vueltas también pero con una alegría que no se compara con ninguna otra que haya sentido. Creo que ha sido el día más felíz de mi vida.

 

eucaristia

OCTUBRE 20Madrugué a misa y asistí a un curso para las ministras extraordinarias de la comunión, el cual se iniciaba hoy. Todo el día, sin parar, he sentido al Señor en  mi corazón, me ha quebrantado su presencia y  me siento tan mala…tan mala.

Hoy el Señor ha estado

Todo el día conmigo,

A una pecadora… unido.

 Cómo no llorar

Si Él, que lo creó todo,

Viene a descansar...al lodo. 

 

NOVIEMBRE 5Hace días, regresando a la casa, luego de visitar al Santísimo, me encontré con una nueva amiga,  una persona entregada a Dios que ahora el Señor ha puesto cerca de mí para darme orientación, ayuda espiritual y a quien le cogí gran aprecio, desde que la conocí. Sin embargo, sentía un inmenso amor por ella –que también es muy afectuosa- y entonces nos dimos varios abrazos y besos en la mejilla durante el corto tiempo que hablamos. Al despedirnos no pude contener el deseo de acariciarle la cara, aunque me avergonzaba mostrar tanto cariño, pues cualquiera que nos hubiera visto habría pensado lo peor.  Hoy me visita y me cuenta que el Señor le reveló que, ese día, cuando nos encontramos las dos,  la Virgen de Guadalupe fue quien la saludó a través de mi persona. Esto es maravilloso…con razón sentía  ese amor tan grande por ella y el deseo de acariciarla, como a una niña..  Mi amiga me habla de la necesidad de renunciar a aquellas cosas que nos alejan de Dios…pecados e ídolos admitidos en nuestro corazón y los cuales no nos decidimos a dejar. No basta decirlo,,,se deben entregar esos “apegos” en oración…desde el corazón. Yo siento que me lo dice porque deseo demasiado la aprobación y el afecto de los demás, y por esto relego a veces al Señor. Además, supongo que me faltan  demostraciones de cariño, por la sequedad de mi esposo, por su viajar continuo –desde que nos casamos-, porque en lugar de amar a los demás sin condición y disfrutarlo, me quedo  esperando a recibir primero, Empecé a  decirle al Señor, con toda el alma, que renuncio al amor de los hombres (me refiero a hombres y  mujeres), que renuncio a mi deseo de ser amada por ellos, para desearlo solo a él…para amar a los demás desde El y  con El. 

 

NOVIEMBRE 7No puedo creer que pueda hablar sobre sexo. Yo que fui criada por unos padres extremadamente puritanos en todo lo relacionado con el tema… machistas; yo que hasta hace pocos años me sentía sucia, pecadora, cuando tenía relaciones con mi esposo y hasta volteaba el crucifijo que cuelga sobre la cama… –exagero-. Ahora lo veo tan natural, tan simple… bueno como todo lo que Dios ha creado y maravilloso como todo lo que él bendice.Aunque siempre he disfrutado de las relaciones íntimas con mi esposo, en los –ya 21- años que llevamos juntos, raras veces  yo me he dispuesto animadamente a éstas; es obvio que resulta difícil luego de un día lleno de frialdad y menos aún, luego de un día en el cual en lugar de palabras cariñosas solo se han recibido ironías y  críticas. Esta noche, sin embargo, cuando mi esposo se acercó a mí  con deseo, decidí “entregarme” verdaderamente a la relación y disfrutar de ese hombre que el Señor me ha dado, de ese hombre que amo, que admiro y que –no puedo negar- me resulta atractivo…varonil.  Lo acaricié lentamente, concentrada en su cuerpo, y le expresé lo que sentía por él; entonces no solo sentí ese placer lleno de nuevos matices que he sentido cuando invito al Señor a estar allí…a bendecir esa unión…a estar presente,  sino que resultó mejor que nunca y acompañado de un gozo más allá de la carne.

 

 NOVIEMBRE 10Hoy madrugué a  la eucaristía, luego me fui al curso de ministras y posteriormente a visitar a mi suegro que está hospitalizado. Sentí en dos momentos el pecho desbordado de amor por los que tuve más cerca…primero por una amiga –a la que siempre he querido mucho-  y luego por un cuñado que me encontré en el hospital. No podía dejar de mirarlos y no podía contener el deseo de expresarles mi amor…especialmente deseaba acariciar sus manos y su rostro, si bien me contuve cuanto pude, para no asustarlos. Si existe ese “amar hasta que duela” hoy experimenté algo muy cercano. Es un ahogo, es un peso que inunda el pecho, es un desasosiego  palpable, doloroso además porque no se puede expresar…por la indiferencia del otro; gozoso por esa atracción… por esa fascinación  que provoca la criatura. …. Estoy segura que esto proviene de Dios porque el sentimiento era totalmente puro y parecía ajeno a mi…totalmente ajeno a mi cabeza, a mi lógica, a mi cuerpo. ¿será esta una muestra del amor que nos tiene nuestro Dios? Le he pedido que permanezca en mí este amor por los demás, que no se vaya…que lo sienta en especial por los que más lo necesitan: mis hijos, mis papás, mi familia cercana.Estoy segura que esta experiencia y lo que sucedió con mi esposo son fruto de la renuncia que he hecho al amor de los demás.

 

NOVIEMBRE 13Me he sentido como en las nubes, recordando ese amor que puso el Señor en mi corazón y que solo debe ser una pequeña muestra de lo que él siente por cada uno de nosotros y me conmuevo hasta las lágrimas.  Eran tan grande que no se puede comparar ni siquiera a la ternura y al amor que me han inspirado mis pequeños hijos, si bien, ese deseo profundísimo y purísimo de acariciarlos solo podría asemejarse a tal sentimiento. Analizando lo sucedido creo que el Señor me quería mostrar cómo su amor es incondicional, pues lo sentí tanto por mi amiga –que considero una mujer “casi santa”- , como   por  mi cuñado – nada “religioso”-; y más ansioso por él, que por ella.  Le quisiera escribir a mi Jesús una poesía que se llame “hazme un instrumento de tu amor”,  como la de San Francisco, “hazme un instrumento de tu paz”.

 Noviembre 14Esta mañana pude orar dos horas sin sentirlas, o algo más, también imaginándome al Señor destrozado, entre mis brazos y haciendo reparación, luego, movida por las ansias que el mismo Señor me  mostró que siente hacia  las criaturas, le pedí que, en su divina voluntad que todo lo envuelve, viera en mi a algunos de sus hijos que lo desconocen, que lo rehuyen y que desahogara en mi esas ansias de acariciarlos como a niños pequeños, a la vez que intercedía por su conversión. No dudo de que lo hizo pues sentía como si me estuvieran clavando  una estaca en el corazón, pero con un profundo dolor  que era más gozoso que doloroso.

Noviembre 16 de 2007 Hoy al empezar la oración de la mañana apareció en mi mente la imagen de Jesús Misericordioso que me bendijo 3 veces con su mano y luego con el pulgar bendijo mi frente,  mis ojos –uno por uno-, mi boca, cada oído y cada mano. Ante mi preocupación por ese amor irracional que sentí en días pasados por mi cuñado y por una amiga, el Señor me dice que Ël pondrá en mi corazón amor por las personas para expresar su dulzura, su ternura. Que lo haría en el momento justo y la persona sabría que fue Él y no yo, Que obraría a través de mis manos, que haría prodigios. Que lo engolosina el amor que le demuestro, mi anhelo por Él, el pensar tanto en el amor. Que mi corazón es suyo y ahí encuentra deleite, aunque a veces lo saco.

Me dice que la pagina va a ser famosa, que Él obrarà en todas las personas que entren, sin importar la disposición de su corazón;  que  harà  algo así como "derroche" de su infinita Misericordia pues obrarà en todos, aunque ingresen solo por curiosidad  e incluso  por error; especialmente en los que estuvieran buscando amor. El Señor me pidió rezar todos los días a las tres de la tarde la Coronilla de la Divina Misericordia y entendí que  Él mismo me acompañarà y la ofreceremos los dos al Padre

Noviembre  27 de 2007 Fui a un pequeño grupo de oración en casa de una vecina. El Señor se dejò ver en mi mente danzando;  Dio una vuelta con su brazo derecho en alto e hizo una venia frente a mì -¿puede imaginarse algo mas bello?- . Entendi que me lo va a dar TODO y que yo serè TODO para Él, que voy a ser sus manos, que va a habitar en mi.

ENERO DE 2008

Esta mañana al despertar y disponerme a orar el Señor se hizo sentir muy fuerte en mi corazón y se dejó ver claramente en mi mente mostrándome la herida de su costado e invitándome a beber allí. Era muy “palpable” la imagen en mi mente, su carne, su herida abierta, el agua y la sangre que brotaban de ella. Yo me acerqué a la herida y entonces me sentí acunada por los brazos de Jesús, feliz,  me sentía como un bebé y pensaba que seguramente así se sentirían mis hijos cuando los amamantaba, llenos de dicha, de seguridad, de amor…pegada al costado del Señor parecía que me alimentaba con su amor maternal.  Empecé a orar haciendo recorrer por todo mi cuerpo –de pies a cabeza- el agua y la sangre, limpiando, purificando cada parte. Los brazos y las manos me dolían y recorrí solo el brazo derecho.  Entonces ví en mi mente que la imagen del Señor estaba en una hostia y yo fundida con El y me mostró varios sagrarios. Entendí que en ese momento lo acompañaba en los sagrarios…yo le había estado diciendo que deseaba acompañarlo en la soledad de los sagrarios. Nunca me había sentido tan unida a Jesús, de una forma tan física, tan palpable…fue algo espectacular, increíble,  maravilloso y solo Él sabe las cosas que ha obrado en mí.  No me quería levantar pero tuve que hacerlo porque los niños se despertaron y empezaron a pedir desayuno.

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Pero no acaban aquí las muestras de amor  del Señor… solo que son tan  frecuentes que simplemente pasaron a ser parte de mi Diario; algunos días me despierta, otras veces se manifiesta al comulgar o cuando lo visito en la capilla; de pronto me llama a orar o me enciende de amor por una persona o por Él mismo; en medio de alguna inquietud o turbación me devuelve la paz con una palabra; lo siento dentro -en el corazón-,  o afuera -muy cercano-, siento que me cubre o que me ilumina o que me purifica; me hace entender algunas cosas  a través de algún texto bíblico, con imágenes o con pensamientos que llegan a mi mente…

Esta es pues una historia de amor que se escribe día a día y que no tiene fin.